Sermón basado en 2 Timoteo 3:14-17
Los momentos más tristes y amargos de nuestra historia son conocidos como pruebas. En realidad no es así, pero la gran mayoría de jóvenes, incluyéndome, lo vemos de esta manera.
Con este artículo continuamos con la serie del Terrorismo posmoderno, el pecado sexual. En el primer artículo el autor afirmó que como líderes necesitamos cuidarnos a nosotros mismos de ser presa de la sensualidad y servir al pecado con nuestra sexualidad. Para ello ofreció principios para que líder huya por su vida. En este segundo artículo, el autor saca a luz las verdades, que se oponen al terrorismo del sexo, que motivan al joven a huir por su vida.
Quizás uno de los mayores retos que enfrenta un líder de jóvenes es tener que luchar con varios elementos propios de su identidad de líder de jóvenes. Entre ellos el mayor problema que enfrenta, además de la presión por ser líder y de la responsabilidad de sus muchachos, es tener que luchar con un personaje conocido en el mundo posmoderno como el «líder del terrorismo», específicamente el pecado sexual entre nuestros adolescentes.
Para que las reuniones de jóvenes tengan un verdadero éxito deben basarse necesariamente en las relaciones significativas.




