El pastor de una mega iglesia cuestiona el enfoque que le ha dado a los encuentros en su congregación.
¡¡Tanto yo!! Hoy se nota un afán por tomar prerrogativas de Dios y atribuírnoslas a nosotros mismos como autoridades espirituales que nos creemos ser.
La dependencia de Dios y el aprovechamiento de las buenas prácticas administrativas nos llevarán a decisiones valientes y bien informadas.
Un exceso de eventos ha llevado a que, en ocasiones, se fragüen los valores del Reino en el afán de servir al pueblo de Dios.
Muchas veces, el único camino para recuperar la vocación es el cambio radical.
El impacto de una vida sobre otra es el vehículo principal que el Señor escoge para formar discípulos.




