header parallax image
Devocional del día, Devocional diario, Biblia, Predicaciones, Bosquejos, Artículos, Consejeria, Versiculo diario - Desarrollo Cristiano Internacional
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
  • Inicio
  • Identidad
  • Valores del reino
  • Relaciones
  • Espiritualidad
  • Artes pastorales
  • Héroes de la fe
Iglesia

Más que espectadores

23 noviembre, 20111245 visitas

En su primera carta, el apóstol Juan abre con una explicación del motivo que lo impulsa a escribirla: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y lo que han tocado nuestras manos, esto escribimos acerca del Verbo de vida» (1Jn 1.1).

 

Observe cuál es el interés de Juan. Quiere compartir acerca del Verbo de Vida, pero no se trata de la descripción fría del disertante académico. Su deseo es hablar de lo que vivió a la par de Jesús, de lo que descubrió cuando lo tocó, lo escuchó, lo vio y lo contempló.  No habla «de oídas», sino de lo que experimentó, con todo su ser, en la aventura de caminar con el Hijo del hombre.

 

Resulta imposible dejar de notar el marcado contraste que se observa entre esta imagen y la crónica pasividad por la que se caracterizan la gran mayoría de los eventos en el ámbito de la Iglesia hoy. De las dinámicas implícitas en el oír, ver, contemplar y palpar, hemos pasado a una postura de absoluta inacción: sentarse a escuchar. El primer modelo encierra movimiento, conversaciones, risas, intercambios, intimidad, confusión, preguntas. El segundo agobia bajo el peso del silencio y la quietud.

 

La dificultad no radica en el silencio y la quietud. En lo personal, soy amante de los espacios y los momentos en los que puedo disfrutar con plenitud del sosiego. El problema, más bien, reside en suponer que el silencio y la quietud son los caminos más apropiados para estimular el aprendizaje y la transformación. No tenemos más que reflexionar sobre nuestra propia trayectoria para darnos cuenta de que las lecciones más preciosas de la vida resultaron de experiencias vividas. En algunos casos esas experiencias las estimuló un principio abstracto que intentamos probar en el ámbito de la vida real. Nadie, sin embargo, alcanza la trasformación por el sencillo hecho de almacenar datos en la cabeza.

 

No obstante, no logramos quebrar la modalidad alrededor de la cual giran nuestros eventos. En su gran mayoría proponen que una o dos personas realicen actividades mientras el resto nos dedicamos a mirar y escuchar.

 

No me cabe duda de que la obsesión de nuestra cultura con la industria del espectáculo a intensificado nuestra tendencia a ser espectadores pasivos. Pasamos horas, cada día, mirando películas, noticieros, deportes o alguno de los interminables shows que ofrece la televisión. Y cuando asistimos a las celebraciones de nuestra comunidad de fe, nuestra participación es similar: Nos sentamos y escuchamos.

 

¿Será esta una de las razones por las que vemos tan pocas vidas transformadas como fruto de nuestros ministerios? Si no creamos oportunidades para que la gente vea, escuche, toque, contemple, dialogue y reflexione, tal como se relacionaron los Doce con Jesús, no tenemos derecho a esperar más de ellos que la simple asistencia a las reuniones.

 

Ya es hora de que nos atrevamos a recorrer otros caminos. El intercambio de vida, que tanto anhelamos se puede producir a través de una diversidad de caminos. Es mi más sincera oración que usted se anime a explorar algunos de ellos.

iglesialiderazgoministerio
  • tweet
anterior

No soy la Mujer Maravilla

siguiente

La Gente del Libro (Primera parte)

Relacionados

.

7 mayo, 2015

La iglesia ante la sombra del consumismo

23 abril, 2014

El futuro está en lo nuevo

11 abril, 2014

Devocional de hoy

  • ¡Muéstrame tu rostro!¡Muéstrame tu rostro!
    La santidad, que es el resultado de una actitud de sinceridad y pureza, se impone sobre el lugar donde yace la maldad en nosotros.

lo más leido

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu Santo: el nacimiento de la Iglesia, Parte I

El día de Pentecostés y la venida del Espíritu San...

publicado el 15 julio, 2005
Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

Uno más uno: La pareja según el diseño de Dios

publicado el 15 julio, 2005
¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

¡Huye! No seas esclavo de la lascivia

publicado el 15 julio, 2010
Consejos para la intimidad matrimonial

Consejos para la intimidad matrimonial

publicado el 15 julio, 2010
El adolescente y su proyecto de vida

El adolescente y su proyecto de vida

publicado el 28 septiembre, 2009

videos mas vistos

Levanta tu cabeza

Levanta tu cabeza

publicado el 13 enero, 2017
Mujer Virtuosa

Mujer Virtuosa

publicado el 13 enero, 2017
Ser santos

Ser santos

publicado el 13 enero, 2017
Prioridades

Prioridades

publicado el 13 enero, 2017
Nuevo año, parte I

Nuevo año, parte I

publicado el 13 enero, 2017

Categorías

Ese hombre es como un árbol
plantado junto a los arroyos:
llegado el momento da su fruto,
y sus hojas no se marchitan.
Salmo 1:3 RVC