Evangelización o Proselitismo: Ese es el dilema
En el servicio a los niños en riesgo, es urgente desarrollar ministerios más pertinentes a la realidad de las comunidades latinoamericanas. Por mucho tiempo se han expuesto a las buenas nuevas de Jesucristo, en términos de fórmulas moralistas o cápsulas prefabricadas como las cuatro leyes espirituales.
Congelar así el evangelio en el tiempo y el espacio es arrancarle el dinamismo y la vida que lo caracterizan y reducir su impacto en el aquí y ahora de la realidad de los niños. En este sentido, hay que tomar el reto de dialogar con las Escrituras y nuestro contexto misionero, con el fin de ser más pertinentes en nuestro servicio.
Cabe preguntar: ¿Qué significa ser pertinente?
Ser pertinente en la comunicación del evangelio a los niños en riesgo es llevarlos a experimentar la profunda gracia de Dios en sus vidas, esa gracia transformadora de realidades humanas. La vida de Jesús ilustra tres características que definen a un siervo pertinente.
La primera característica es: un profundo conocimiento de Dios.
Esto se logra a través de un estudio sistemático de la Palabra que nos permite ser expuestos a todo el consejo de Dios. Sin embargo, el conocimiento de las Escrituras debe darse en el marco de una actitud devocional y un estilo de vida de oración delante de la presencia de Dios. El estudio de la Palabra sin devoción convierte a las personas en eruditas pero incrédulas. Hoy más que nunca necesitamos hombres que crean en el evangelio como la única opción de transformación humana.
La segunda característica es: un profundo conocimiento de la vida de los niños.
Esto se logra a través de un involucramiento profundo en su contexto sociocultural, familiarizarse con la historia de sus pueblos, la dinámica, la psicología y la sociología de sus comunidades. No obstante, este conocimiento debe darse en el marco de relaciones “ágape” o relaciones de amor y compromiso. El amor trae consigo la capacidad de respetar y ver al otro como sujeto y no como objeto.
La tercera característica es: un profundo conocimiento del arte de la comunicación.
El mensaje puede ser de suma importancia y excelencia, pero si no es escuchado pierde su pertinencia. Indudablemente, el receptor es un elemento esencial del proceso de la comunicación y no hay que perderlo de vista. Es necesario entender la comunicación, el lenguaje y el aprendizaje en relación con las diferentes etapas del desarrollo humano de los niños, con el fin de asegurarnos que estamos comunicándonos con base en sus términos y su persona. Es esencial tomar en cuenta sus necesidades y no nuestras preferencias pastorales.
Mi propuesta pastoral es: conozcamos a Dios, conozcamos a los niños y busquemos nuevas formas de comunicación. Es decir, no solamente debemos ser estudiosos de la Palabra de Dios sino también estudiosos de la realidad social y de los niños.
Este entendimiento nos permitirá, con la ayuda de Dios, encontrar caminos más creativos para encarnar las verdades del Reino reveladas en Jesucristo en nuestra propia vida en la vida de los niños en riesgo.
Raul de la O Catana pastores la iglesia “Dios integrando a la familia” en la Ciudad de México y es presidente del Consejo Directivo del Programa Niños de la Calle A. C.
Apuntes Pastorales. Alcanzando a los Niños en Riesgo.
Volumen XVII, número 1 / octubre-diciembre 1999. Todos los derechos reservados

