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Vida Espiritual

¿Por qué nos resistimos a recibir ayuda?

25 junio, 20121521 visitas

A la mayoría de los que estamos a cargo de la iglesia no nos sale de manera natural pedir ayuda. Desde la independencia del espíritu americano hasta la axiomática resistencia del ego masculino, existen muchas razones por las cuales nos resistimos a buscar ayuda cuando enfrentamos adicciones u otros problemas. A los pastores les resulta muy difícil pedir auxilio.

 

La gran mayoría de los pastores son hombres. En general, los hombres disfrutan resolver situaciones en vez de recibir ayuda. Como hombres queremos arreglárnoslas solos, (piense que siempre es mejor cuando es al revés), echarle la culpa a los demás y utilizar nuestro ingenio para evitar recibir ayuda que podría mejorar nuestra vida. Esto ocurre porque nos engañamos a nosotros mismos pensando que nos estamos protegiendo a nosotros y a los demás, cuando en realidad nos destruimos a nosotros mismos y arrastramos con nosotros a los demás.

 

Podríamos definir esta resistencia como orgullo humano. El orgullo se manifiesta de muchas maneras, pero de manera consistente representa una resistencia a recibir ayuda de los demás. Quizás diga: «Yo lo sé hacer mejor». «Yo puedo hacerlo solo». «No necesito lo que necesitan los más débiles». «No me importa lo que digan los demás, sé que estoy en lo correcto». «Soy adulto». «Puedo lidiar con esto». «Dios y yo juntos podemos resolver cualquier cosa». «No soy tan malo como piensan». «Nadie va a convencerme de que estoy equivocado».

 

Además, la tarea de los pastores es brindar ayuda. Fueron capacitados para ayudar, para hablar en nombre de Dios a fin de beneficiar a otros. Deben ser fuertes y útiles, e incluso, aunque sus habilidades sean mediocres, suelen estar excesivamente ocupados brindándose para ayudar a los demás. Para esto fue el llamado que recibieron. Es el oxígeno que respiran. Algunos evitan ayudar porque piensan: «¿Cómo puedo ayudar a los demás cuando yo mismo necesito ayuda con desesperación?»

 

Los pastores sienten que la inversión de roles, que implica recibir ayuda, no es una conducta natural. La experimentan como un fracaso y ofrecen resistencia porque sienten que los influye negativamente como personas y como ministros del Evangelio. No se supone que les ocurra a ellos. Algunos pastores se dan cuenta de que se avergüenzan más si se sabe que necesitan ayuda que si se descubre que luchan contra alguna adicción en particular.

 

Nos resistimos a buscar ayuda porque también le tememos a lo desconocido. No sabemos qué pueden encontrar los profesionales si analizan nuestra cabeza y nuestro corazón. Tener que someternos a otros es una amenaza para nuestra frágil naturaleza. Sentimos miedo de perder nuestro estatus en la congregación si los demás se enteran de nuestra debilidad. Tememos que no nos amarán si se dan cuenta de cuán imperfectos somos. Estamos seguros de que no quieren escuchar las palabras de alguien tan inseguro y quebrantado. «Ya no me querrán». «Ya no les importaré». «Ella me va a echar». E incluso, «cuando vean que soy vulnerable, para ellos ya no seré capaz de conducirlos». Estos son temores que han sido verbalizados y quizá le resulten familiares.

 

Los pastores que experimentan relaciones conyugales conflictivas son especialmente reticentes a buscar ayuda. Buscar ayuda es una amenaza porque amplía el círculo de conocimiento más allá del matrimonio y quizá repercutiría de manera negativa. Para obtener ayuda, estos pastores deben estar dispuestos a ceder el control, confiar en que el Señor obrará con justicia y arriesgarse a que su miedo salve su matrimonio. Si su cónyuge le ha dicho más de una vez: «necesitamos ayuda», es arriesgado suponer que no es así.

 

Puede parecer contrario al sentido común buscar ayuda para descubrir si realmente necesitan ayuda, pero ¿por qué no vamos más allá de toda resistencia que aparece e investigamos a fondo? ¡Busque ayuda! Si usted es cónyuge de un ministro profesional pregúntese si necesita ayuda como persona o pregúntese si su matrimonio realmente está en problemas.

 

Cualquiera que sea su resistencia para recibir ayuda, es poco probable que esa resistencia alcance aquello que más anhela. La libertad, la intimidad en las relaciones y el crecimiento personal son las experiencias que lo están esperando. Resístase a la resistencia. En la multitud de consejeros está la sabiduría. La resistencia es peligrosa. Usted podría perderlo todo por rechazar la ayuda que está al alcance de su mano.

Se tomó de Clergy Recovery Network: Where Ministry Professionals Find Grace and Hope. Todos los derechos reservados. Se usa con permiso del autor.

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