Aprender sirviendo
A este versículo, como los primeros versículos de muchos libros de la Biblia, lo podríamos pasar por alto como apenas una introducción al texto principal. En una sola oración, sin embargo, nos presenta el modelo indicado para la formación de un nuevo líder, el proceso por el cual debe atravesar aquella persona que eventualmente ocupará un puesto de responsabilidad dentro del pueblo de Dios.
El autor correctamente describe a Moisés como el siervo de Jehová, aunque no siempre fue esta la realidad del gran libertador de Israel. Una gran parte de su vida transcurrió sin que Moisés hubiera accedido a este privilegio, no porque Dios no quisiera darle esta posibilidad, sino porque él necesitaba pasar por aquella escuela de formación en la que moriría a sí mismo. Sin esta experiencia de muerte hubiera sido imposible que se le llamara «siervo de Jehová», pues el título presupone que la persona está enteramente a disposición del Altísimo, sin proyectos personales.
Esta es una buena escuela de formación para un joven, y un líder sabio debe comprometerse a incorporar a su vida personas que tienen esta función. Por el testimonio del libro de Números varios jóvenes estaban al servicio de Moisés de esta manera (11.28). Estos jóvenes no solamente se ponían a disposición del líder, sino que él los iniciaba haciéndolos partícipes de muchos de los proyectos que Dios le encomendaba. En todo, este líder aprovechaba las circunstancias reales de la vida para formar en ellos las capacidades y actitudes que eventualmente les permitiría asumir una mayor responsabilidad en el pueblo de Dios.
Hoy, este proceso de formación lento y prolongado pareciera que ya es innecesario. Estamos demasiado apurados por extender la obra como para invertir profundamente en la vida de algunos ayudantes. No obstante, estos obreros con una formación pobre acaban haciendo mucho daño al pueblo de Dios, de modo que lo que ganamos en tiempo lo perdemos en calidad de ministerio. El líder sabio sabe que este trabajo lento es una de las mejores inversiones que puede dar para el futuro de la iglesia. No es poca cosa dejar formado a un Josué o a un Timoteo. Ellos representan la nueva generación de líderes que conducirán los asuntos de Dios cuando nosotros hayamos terminado la carrera.
Para pensar:
Las lecciones que una persona aprende mientras sirve a otro le proveerán de los mejores principios para que el día de mañana los aplique en el ministerio al que ha sido llamado.
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