La gloria del Hijo radica en la relación que sostiene con el Padre, no en sus obras
El amor no conoce situaciones personales que lo libran de la responsabilidad de expresarse en forma práctica.
El paso de Jesús por la cruz revela el principio que sostiene la vida en el reino: La sumisión al Padre.
Es mediante el servicio a otros que se aprende a ser líder.
El encuentro de Jesús con las dos hermanas, en Lucas 10.38–41, pareciera ubicarnos entre la espada y la pared. ¿Cuál es la «mejor parte» que escogió María?


