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Reflexiones de Adviento

Adviento: esperanza que transforma – Día 22: Espiritualidad sin arrogancia

23 diciembre, 20121542 visitas

 

Elizabet es una mujer privilegiada (será la madre de Juan el Bautista), pero no por eso deja de reconocer que, como ella, también otras personas han sido privilegiadas (María será la mamá del salvador)… e incluso muchas con mayores honores a los que ella ha recibido de parte del Señor.

Ellas son primas, ambas embarazados, las dos han recibido la visita de un ángel y, por igual, saben lo que significa que el Espíritu Santo las llene. El diálogo entre ellas bien hubiera podido desarrollarse entre tensiones y arrogancias si hubieran cedido a la tentación de ostentar que la gracia de una superaba la de la otra.

La pedantería espiritual es muy común entre seguidores de Jesús y entre ministerios cristianos (comunidades de fe, organizaciones de servicio e instituciones). En muchos casos, cuando alguien recibe una gracia especial surge con facilidad la actitud de superioridad frente a los demás. Elizabet reconoció su grandeza sin desconocer ni competir con la de su prima María: «¿cómo es esto, que la madre de mi Señor venga a verme?».

El noble comportamiento de la madre de Juan lo explica el texto cuando subraya que ella actuaba «llena del Espíritu». Porque el Espíritu no alienta nuestras soberbias egoístas, sino que el fruto que produce es concordia, sencillez y amabilidad.

      

Para seguir pensando:

«No eres más porque te alaben, ni menos porque te critiquen; lo que eres delante de Dios, eso eres y nada más».

Tomás de Kempis (1380–1471)

 

Oración:

Porque los líderes de Israel y Palestina renuncien a sus arrogancias que los mantienen en competencia a muerte y que, en el Espíritu de Dios, opten por la sencillez, para alcanzar la reconciliación por medio de la justicia.

 

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