Las adicciones son difíciles de combatir porque las mantienen vivas las mentiras que anidan en nuestros corazones. El camino hacia la libertad requiere sinceridad personal y compromiso inamovible con la verdad de la Palabra.
Disfrazando sus verdaderas intenciones detrás de lo que erróneamente consideramos inofensivas imágenes el mundo de la pornografía está produciendo verdaderos estragos en la vida de matrimonios, familias y congregaciones por medio de la Internet ...
Básicamente hay dos perspectivas sobre el alcoholismo y la mayoría de las otras adicciones: una médica y otra moral o religiosa. El punto de vista médico dice que el alcoholismo es una enfermedad; el punto de vista moral dice que es pecado o desobediencia a Dios. El punto de vista que uno adopte tiene implicaciones para la manera en que uno vive toda su vida.
Estas palabras se basan en mis cincuenta y ocho años de matrimonio. Cuando Pablo y yo nos casamos, él tenía sobrada confianza en sí mismo. Yo, al contrario, era muy tímida. Nuestro matrimonio al principio era como una mesa cuadrada. Hoy, la mesa es redonda porque hemos redondeado las cuatro esquinas ajustándonos el uno al otro. Nos costó muchos años llegar a comprendernos completamente, pero el esfuerzo ha valido la pena. Gracias a Dios nuestra vida ahora es como una continua luna de miel.
Aunque uno sabe que es una posibilidad, uno no lo quiere creer. Uno considera cualquier otra opción hasta que el teléfono suena y es la policía. Aun cuando uno encuentre las drogas, la respuesta del hijo es algo así como que alguno de sus amigos las debe haber dejado olvidadas.
En algunos círculos evangélicos se espera que el pastor sea un superhombre, sin tentaciones, perfecto, incansable.


