A medida que se acerca el año 2000, los pregoneros de profecías sobre el fin de los tiempos explotan la curiosidad popular sobre el futuro. En este artículo hallará cómo evitar contagiarse de la "fiebre del milenio".
La lascivia es un pecado destructivo que domina y controla la mente y la vida hasta hacer de sus víctimas hombres débiles, lánguidos, enfermizos y abatidos. Al llegar a ese punto el hombre cristiano ha dejado de someterse al señorío de Jesucristo para someterse a un tirano, un déspota, un opresor.
Aunque el divorcio nunca ha sido una opción para muchos matrimonios, en sus días más desesperados muchos le han dicho a Dios: «¡No puedo más!». A pesar de todo, gracias a la fidelidad de Dios y su poder de resurrección muchos han seguido adelante. A continuación encontrará varias de las lecciones que la autora ha aprendido acerca de cómo amar a su esposo aun en los momentos difíciles.
¿Qué está motivando que más y más jóvenes cristianos estén sosteniendo vidas dobles? Aún más importante, ¿qué pueden hacer los pastores, líderes de jóvenes, y adultos para ayudarlos a salir victoriosos de sus luchas constantes contra las conductas sexuales adictivas?
Las adicciones producen ataduras compactas y resistentes por lo que se requiere de una tenaz voluntad, esfuerzo y paciencia para soltarlas.


