El conocimiento que posee Jesús de nuestra condición lo mueve a compasión
La realidad espiritual del ser humano determina el grado de reposo que disfruta
A la Palabra que escuchamos debemos sumarle algo que nadie puede hacer por nosotros
La reacción frente a la Palabra obedece a patrones de comportamiento bien establecidos en el ser humano
La vida a la que hemos sido llamados requiere de que volvamos a escoger a Cristo cada día
Cuando el compromiso de otros con Cristo los impulsa a animarnos por el camino somos verdaderamente afortunados


