Entre hombres y mujeres hay diferencias estructurales en su psicología, más allá de sus anatomías. Comprender las diferencias que hay entre los dos géneros ayuda en gran manera para la vida diaria, la comunicación en la pareja y el trabajo pastoral. Las diferencias que el autor plantea no son evaluativas sino descriptiva; no señalan la calidad ni determinan los roles de los hombres y las mujeres.
En Deuteronomio 6.6-7 Dios formula las instrucciones para toda la nación de Israel: «Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes».
Toda confrontación involucra sufrimiento y el consejero debe conocer las clases, los propósitos, y cómo responder a los sufrimientos a fin de ofrecer una consejería bíblica. El consejero bíblico no ignora el sufrimiento y no "canta canciones" al corazón afligido (Pr. 25.20), sino que lo encara en el contexto de la Palabra de Dios.
Nueve consejos prácticos para hacer que la situación del divorcio sea un medio de crecimiento y no una causa de depresión.
Dios creó el matrimonio para que los hombres y mujeres pudieran experimentar una relación intima entre ellos basados en los principios del Creador. Sin embargo, esta unión genuina es imposible al menos que la pareja dependa exclusivamente de Jesucristo y de la guía del Espíritu Santo.
Para muchos matrimonios el área de mayor conflicto son los hijos. Cuando en algunos los hijos son el factor unificador en otros son el elemento que provoca mayores desacuerdos. Esta serie trata las áreas importantes donde la unidad puede ser afianzada u obstaculizada. El tema se ha diviso en cinco artículos, en este tercer artículo estudia el término «criadlos» que aparece en Efesios 6.4 da para unificar los criterios que gobiernan la crianza de los hijos.


