Ilustración de sermón: «Los limpiaparabrisas recorrían el cristal, pero me costaba mucho trabajo visualizar el panorama. ¿Debía pasarle el control a mi papá? ¡No! Era mi auto. ¿Quién, sino yo, sabía a dónde ir y por qué...?»
Dios, tú como un niño estás en medio de nosotros. Nosotros nos confundimos, y no te vemos. Dios, tú como niño, te hiciste nuestro semejante. Oh Dios, qué ciegos andamos por ahí. Dios de la vida, tú lo invertiste todo ...
Juan de Patmos nos presenta en el capítulo 12 del Apocalipsis su versión del relato de la Navidad. Es una Navidad extraordinaria, muy sombría. Es el lado oscuro de la Navidad, que nos advierte contra el peligro de sentimentalizar demasiado el nacimiento del niño Jesús.
En este tiempo de Navidad, sin importar que la gente no nos entienda, o bien nos calumnie o nos margine, demostremos el grado en que amamos a nuestro Padre al obedecer cualquier visión que nos ofrezca.
¿Qué es lo que celebramos en esta época? Ciertamente lo que celebramos es que Dios está con nosotros, habita entre nosotros y ese hecho portentoso cambia nuestras tinieblas en luz y nuestra angustia en esperanza. ¡Gocémonos y alegrémonos!


