Jesucristo es el Dios que quiso compartir su muerte con nosotros, para que nosotros podamos morir con él y compartir su vida eternamente...
Las multitudes nunca fueron para el Señor una medida de su identidad y valor de su ministerio.
La gente responderá a nuestra invitación de venir a Cristo si les ofrecemos soluciones concretas y no una religión.
Uno de los más grandes predicadores nos ayuda a definir las bases de nuestra fe.
¿Qué diferencia hará lo que le predique a mi congregación?
En esta época, cuando la mentalidad capitalista también ha subido a los púlpitos y los predicadores se cotizan por la fama que reciben, resulta trascendental identificar todos estos reconocimientos como manifestaciones de la vanidad.



