Últimamente se ha desarrollado entre varios misiólogos un nuevo modo de entender el poder satánico y las creencias indígenas, que afecta hasta la interpretación de las Escrituras. Si esto representara un retorno al sobrenaturalismo de la Biblia, lo recibiríamos con gozo; pero estamos ante otra cosa. Nos parece, entonces, que en su legítimo deseo de evitar la piedra del racionalismo, dichos misiólogos han caído en el hoyo del animismo. La teoría de la magia se afianza sobre todo en dos principios.


