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Predicación

Conciencia cauterizada

15 julio, 2005727 visitas

Durante mis años universitarios – años de “infinita sabiduría” – se me ocurrió que no tenía sentido parar en los semáforos en rojo cuando era evidente que no había tránsito alrededor. Por lo tanto comencé a detenerse solo un poco – lo suficiente como para ver si venían autos – y entonces continuaba. Mis paradas se volvieron cada vez más cortas, y finalmente ya no me detenía en absoluto. Sencillamente por anticipado observaba bien el panorama – para ver si no venían vehículos – y pasaba a toda velocidad el semáforo en rojo.


Pero un día algo cambió eso, y desde entonces nunca más me he pasado un semáforo en rojo. Me acercaba a un semáforo aislado en una zona donde casi nunca había tránsito, ni siquiera en las horas pico. Ya había mirado bien y me hallaba cerca de la vacía intersección cuando un auto apareció en lo alto de la colina a mi izquierda. Estaba muy lejos para representar alguna amenaza, pero constituía un problema: era una patrulla. Pero eso no es lo que me hizo cambiar, puesto que debí detener el auto y no recibí más castigo que una mirada de enojo.


Lo que me asustó tanto como para abandonar esa práctica fue lo que ocurrió en las milésimas de segundo entre descubrir la patrulla y lograr detener el auto. En ese instante mi pie pasó del acelerador al pedal de freno, ¡y luego regresó el acelerador! No lo hice a propósito: el pie lo hizo solo. Mi pie procedió así porque así es como yo había entrando mi mente para que respondiera. Continuamente había hecho caso omiso de lo que había sido una clara señal de detención – un semáforo en rojo – y como resultado esa señal ya no era clara para mí.


Lo mismo ocurre con el pecado. Nuestra conciencia dada por Dios nos da señales de advertencia, y podemos hacerles caso o pasarlas por alto. Si nos desentendemos de ellas muy a menudo, finalmente podríamos dejar de reconocerlas por completo como señales.


Tomado del libro Ilustraciones perfectas publicado por Unilit. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

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