Cuando las barbas de tu vecino arden
Un dicho popular latinoamericano dice: «Cuando veas las barbas de tu vecino arder… pon las tuyas en remojo». La sabiduría del pueblo está llena de chispa criolla. Lo que implica este refrán es: Si alguien cerca de mí está experimentando una situación confrontadora o reveladora por una actitud u hecho igual al que yo me he reservado… lo mejor que puedo hacer es o dar vuelta atrás o tomar las medidas más apropiadas para que ninguna chispa del incendio vecino prenda fuego en mis propias barbas.
Recientemente se inició un devastador incendio en las barbas de nuestro vecino: La Iglesia Católica. Los medios de comunicación han sacado al aire las continuas denuncias hechas por personas abusadas sexualmente por sacerdotes y obispos cuando ellos eran niños, o denuncias realizadas por padres de familia quienes han tenido que bregar profundamente con la sanidad emocional de sus hijos heridos por estos líderes religiosos. Esto realmente no es nuevo… es un caso tan antiguo como la jerarquía misma de la Iglesia Católica. Lo que pasa es que hoy los medios se atreven más a sacar a la luz lo que por años todos han sabido pero nadie ha hablado, es decir, lo que ha sido un secreto a voces.
La reacción de la jerarquía católica a estas denuncias ha sido muy pasiva, suave y más condescendiente con los sacerdotes en entredicho que con los afectados. Tal actitud ha hecho que los afectados expresen públicamente su desilusión y frustración. Eso ha presionado a la jerarquía a tomar decisiones como la llamada «tolerancia cero» y la decisión tomada por la jerarquía católica estadounidense de expulsar del ministerio a quienes sean encontrados culpables de esos delitos sexuales.
Las «chispas de las barbas del vecino» parece que están saltando
Sería muy folklórico para nosotros los líderes evangélicos sonreír al ver las barbas del vecino arder… sin pensar seriamente que aun en medio del liderazgo evangélico en muchos lugares de América Latina se viven también los mismos casos y son tratados por lo líderes denominacionales con mano débil y ojos vendados. Por favor, les pido disculpas si los cuatro casos que menciono ahora suenan muy crudos, pero son la realidad que este servidor ha tratado de cerca. No son casos que yo imagino o he leído; en cada uno de ellos tuve que dar consejería a los afectados. Los nombres han sido cambiados.
CASO 1
El ministro Martín Picado inició un proceso de consejería con la joven Violeta Fito. Lo que comenzó como una simple sesión de consejería degeneró en el avance de sesiones de perversión ya no realizadas en la oficina sino en la habitación de un hotel. La joven quedó finalmente embarazada. El día en que ella en un hotel le informó al ministro-dulce-amante que ella estaba embarazada, él le dijo: «Amor, tomémonos de las manos y démosle gracias al Señor por darnos el fruto de nuestro amor.» Esta joven me decía que ella no podía creer que su pastor pudiera llegar al punto de mezclar pecado con espiritualidad. La esposa del ministro llegó a ser la más fiel defensora del ministro. Nadie creyó la historia de esta joven… y hoy es una madre soltera que ha tenido que hacer frente a la vida, ante la irresponsabilidad de un ministro en su perversión, el cual desmintió todo lo que con pruebas se revelaba.
CASO 2
Otra sesión de consejería… La joven busca ayuda en su pastor porque su novio la ha estado induciendo a la perversión pidiéndole sexo oral. El pastor le pregunta si ella ha accedido y ella con lágrimas en los ojos le dice que sí, pero que quiere salir de eso. El pastor le dice que para poder ministrarla necesita saber los detalles y extendiendo su dedo pulgar cerca de la boca de esta joven le pide que le muestre lo que ella hace oralmente con su novio. Ella en medio de timidez e incredulidad rehusa, pero finalmente el líder logra que ella lo haga y aquello terminó en una relación insólita. Cuando esto sale a la luz, el liderazgo denominacional procede a cambiarlo de iglesia.
CASO 3
Este es el caso de la esposa de un pastor que tuvo que ser retirado del ministerio por una caída moral. La situación golpeó a esta mujer. Ella, aunque no se separó del esposo, estaba muy afectada. El pastor de la iglesia donde ella asistía le manifestó que él quería ministrarla en sus heridas. Cuando la está ministrando le dice que para poder ser sanada ella debe aprender a recibir besos espirituales de él como pastor, que los besos de él no son carnales, y que ella no puede salir de esa frustración hasta que se deje besar espiritualmente por él. La triste historia termina en la cama de un hotel con este pastor «espiritual» deseoso de sanar a su oveja. Su esposo lo supo todo y me escribió una carta en medio de la desesperación. En ella me decía: «No tengo a quién ir porque él es un ministro nacional y nadie lo va tocar…» Efectivamente, en pocos meses fue promovido a un alto nivel ante los aplausos de una multitud. Cuando salía de esa actividad, con el corazón triste, encontré en el pasillo al esposo de esta mujer… Con el rostro compungido y lágrimas en los ojos me dijo: «Se dio cuenta, hermano… Acá se premian los pecados, y mi esposa y yo hemos quedado como mentirosos.»
CASO 4
Un titular resaltado en un diario me llamó la atención: «Pastor evangélico acusado de abuso a menor». El periodista narra los hechos y al final añade: «Entrevistamos al Supervisor Nacional de la denominación donde funciona este pastor y al preguntarle qué harán ellos si este pastor es culpable, el líder dijo: Estamos investigando y si esto es real, procederemos a cambiarlo de ciudad.»
Las chispas de las barbas del vecino parece que están saltando. Una cosa es una tentación o una caída producto de una debilidad humana y otra es la perversión. En todos los casos anteriores vemos el fruto de la perversión.
Hay comunidades donde la iglesia ha perdido credibilidad ante el pueblo que no es evangélico por la forma en que se han manejado estos casos. En estos lugares las organizaciones y denominaciones han manejado estos asuntos con gran indulgencia hacia la perversión y han pasado por alto el hecho de que ante Dios nada queda impune. Una joven, a quien un pastor usó sexualmente y luego le practicó un aborto, cayó en depresión. Ella me decía en su desesperación: «Lo que no entiendo es por qué yo, que he sido la víctima, no salgo de mis depresiones, y él, que fue el abusador, sigue siendo más famoso como ministro y su iglesia no deja de crecer.» Le dije: «El éxito a los ojos del hombre es muy distinto al éxito a los ojos de Dios. Un hombre puede granjearse una imagen y hacer que su iglesia crezca con mecanismos muy humanos, pero, a la larga, Dios revelará las motivaciones del corazón.»
Hemos llegado a un momento crítico. Ahora es cuando la iglesia debe tomar más en serio estos casos de inmoralidad escondida y recordar que los ministros no están exentos de pecar, pero que aquel que peca reiteradamente y persevera en su perversión debe ser sacado del ministerio, sin importar cuán larga haya sido su trayectoria; esto es necesario para que podamos gozar la bendición del Señor y recuperar las credibilidad ante el pueblo.
La Biblia dice: «Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos.» (Ef 5.3 LBLA) Esta palabra es determinante… «que la inmoralidad… ni aun se nombre entre nosotros».
El ministerio es un alto privilegio dado por Dios y no puede ser tomado con ligereza cuando casos de perversión atentan contra la vida de niños, de jóvenes o aun de adultos, siendo que en la mayoría de los casos las víctimas se acercaron confiadamente a aquel que representa la autoridad espiritual de la iglesia. Un líder nunca debe tomar ventaja de la inocencia de otros, y la iglesia tampoco lo debe permitir. La Palabra de Dios es clara en este sentido, como cuando Pablo exhortó a la iglesia de Corinto a manejar con firmeza el caso de un creyente en perversión en su primera carta en el capítulo 5.113. No hay evidencia de que se tratara del caso de un líder. Sin embargo, a la luz de la Biblia los líderes no tienen privilegios, y no pueden tener concesiones. Si la exhortación de Pablo en este caso es fuerte, creo firmemente que si hubiera sido por un líder, la exhortación paulina no hubiese sido menos dura.
Cómo «poner las barbas en remojo»
Lo que debe hacer un líder para «remojar sus barbas»
Para no caer
Sea honesto con el Señor. Él lo sabe todo. Hable con Dios cuando llegue la tentación. Él sabe escuchar. No corramos las cortinas del alma, más bien abrámoslas cuando estemos con él. La actitud crítica para el rescate es la transparencia.
Comparta sus tentaciones con alguien que lo ayude. Deje de ser una isla. No es fácil abrirle el corazón a cualquiera y esperar que guarde nuestra confidencia, pero sé que Dios siempre proveerá a alguien serio y responsable a quien podamos acudir.
Evite las conexiones emocionales enfermizas. Si notamos que alguien quiere mantener una relación enfermiza, lo mejor es romper con eso y huir.
Evite lecturas, conversaciones o películas que estimulen sus pasiones carnales. Con toda seguridad esas semillas algún día germinarán. Nuestros valores y decisiones son fruto de aquello de lo que nuestra mente se alimenta.
Guarde su potencial sexual para su cónyuge. La recompensa será increíble.
Mantenga siempre fresca en la memoria la razón y el propósito de Dios para su vida, y no se dé ninguna concesión que finalmente destruya ese plan. Ser ministro de Jesucristo es un privilegio inigualable, pero también tiene una fuerte carga de responsabilidad.
Para levantarse de la caída
Admita, reconozca y apártese. La Biblia dice que quien confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Necesitamos ir más allá del llanto; muchos lloran cada vez que caen en el pecado, pero en los días siguientes vuelven a someterse a sus pasiones, y lastimosamente terminan en un círculo vicioso. El quebrantamiento debe ir seguido de algunas acciones concretas que afirmarán tal quebrantamiento y esas acciones son las que quiero señalar a continuación.
Confiese y pida perdón en primer lugar a las personas ofendidas. Esto no es opcional; esto es vital. Si su pecado sólo ofendió a Dios, sólo confiéseselo y pídale perdón a él es importante que cada líder tenga a quién rendirle cuentas morales; si usted tiene a alguien así, confiéseselo a esa persona también. Por otro lado, si hay otros afectados y dañados, usted debe ir donde ellos y admitir sin justificaciones que les ha generado daño/destrucción. Esto implica que si el pecado ha sido público tanto la acción como las repercusiones, es necesario que las dos acciones confesar y pedir perdón se hagan también públicamente.
Busque consejería seria y profesional que lo pueda ayudar a cerrar todas las fisuras en su carácter que han propiciado su esclavitud a esas pasiones.
Apártese del ministerio hasta que usted, su consejero y las autoridades inmediatas garanticen que usted ha crecido en su dominio sobre esas pasiones en sujeción al Espíritu Santo. Sólo entonces podrá optar por un ministerio. Dios perdona de inmediato, pero usted necesita tiempo para restaurarse y la gente también necesita tiempo, sobre todo cuando la confianza se ha perdido. Restaurar la confianza perdida requiere de mucho tiempo, más que el que se requiere para construirla.
Lo que debe hacer una organización o iglesia local para «remojar sus barbas»
Cuando un líder cae en inmoralidad pero este lo reconoce y busca ayuda para apartarse
La iglesia local o la organización en estos casos deben tener presente sus funciones restauradoras y la necesidad de actuar según la gracia de Dios. La iglesia es y debe funcionar como un hospital, no como una funeraria. En 2 Corintios 2.69 el versículo 6 muestra que la persona ya había sido confrontada previamente a la restauración. La iglesia cumplió su papel de firmeza. Luego viene la restauración.
En el proceso de restauración la persona o líder debe estar apartado del ministerio para poder concentrarse en su total recuperación. Es como cuando una persona sufre un accidente y el médico le dice que no puede ejecutar su trabajo hasta que no se recupere físicamente. Las caídas espirituales necesitan atención y no se debe entorpecer la restauración con ninguna tarea ministerial.
La iglesia y el ministro en restauración deben unir esfuerzos para que, al terminar el proceso de restauración, ministren al resto del cuerpo de líderes. Una de las tareas que le dará mucho valor al proceso es que el líder restaurado ministre prevención a los otros líderes compartiendo con honestidad y humildad acerca de cómo se dejó arrastrar fácilmente. Dios no sólo perdona el pasado, sino que también nos libra del poder del pasado y nos devuelve ese pasado a fin de que ministremos a otros para evitarles los mismos dolores.
Cuando un líder cae en inmoralidad y no reconoce ni manifiesta deseo de apartarse, sino que se defiende aun cuando hay pruebas irrefutables en su contra
Esta es la situación más crítica. Estos casos son muy difíciles de manejar por parte de muchas organizaciones o iglesias locales, sobre todo cuando el abusador es un líder reconocido, de trayectoria y de carisma. Sin embargo, la iglesia sigue teniendo plena responsabilidad. Consideremos los siguientes aspectos:
La iglesia u organización tiene que escoger entre el «amiguismo» o la Palabra de Dios lealtad a un hombre o lealtad a Dios; ese el meollo de la decisión. Es en su Palabra que Dios ha fijado las bases firmes e irrefutables para confrontar y decidir sobre estos casos. Los pasos en Mateo 18.1518 son muy precisos. Síganlos con el/la implicado(a) a solas. Si se niega busquen testigos para convencerlo, y si no, lleven el caso ante toda la iglesia. Finalmente, si se rehusa debe ser expulsado. Muchas iglesias u organizaciones llegan hasta el primer o segundo paso, pero no se atreven a seguir hasta el final. Pretenden desconocer voluntariamente, con esa irresponsabilidad de tratar livianamente esa situación, que traen deshonra al nombre de Dios y a Su iglesia, y que se estorba en consecuencia la predicación del evangelio. Si usted es un líder denominacional y sabe que ha sido condescendiente y ligero con los pecados de perversión de algunos de los líderes, recuerde que Dios le ha encomendado el liderazgo con el propósito de que mantenga a Su iglesia en la perspectiva divina. Decida que la familiaridad o amiguismo nunca lo van a llevar a sacrificar la pureza de la iglesia. La lealtad al hombre en detrimento de la lealtad a Dios destruye la credibilidad del líder ante la comunidad evangélica y la que no lo es. No debemos mantener el arado del ministerio con mano rígida que caiga en el legalizo farisaico, ni tampoco con mano suelta que comprometa los valores absolutos de la pureza y la santidad, sino con mano sabia que sepa restaurar y a la vez disciplinar con la autoridad que Dios nos ha delegado. En Mateo 18.67 Jesús es duro con todo aquél que hace tropezar a otro. Estas palabras pueden ser aplicadas perfectamente a los ministros perversos que están dañando sexualmente a sus ovejas, sean niños, jovencitas, jovencitos o aun adultos. Y creo que el alcance de la aplicación llega hasta el liderazgo congregacional u organizacional que no actúa con honestidad y responsabilidad en este tipo de casos.
Cuando la iglesia responde responsablemente a estas perversiones como iglesia no pierde nada, pero gana el respeto de la comunidad por responder honestamente. La gente pide de sus líderes, más que perfección, honestidad. Conozco iglesias y organizaciones que han perdido credibilidad ante sus seguidores y también ante la gente que no es evangélica por haber escondido los pecados y perversiones de sus líderes. Hablar la verdad en amor y morir al ego son posiciones bíblicas que son apreciadas aun en las esferas seculares.
En casos de iglesias independientes que no tienen una organización que las discipline o confronte pero que las perversiones de sus líderes se han hecho notorias en la comunidad es necesario que las iglesias de la ciudad que están siendo afectadas se pronuncien públicamente por radio o prensa indicando que tal ministro no es aceptado en la comunidad evangélica de ese pueblo por su conducta indecente y por lo tanto desean manifestar a la comunidad que el conjunto de iglesias de esa localidad no deben ser inmiscuidas como participantes de esas perversiones. Tanto los líderes denominacionales como los ministros que estamos en el ministerio, por la gracia de Dios, debemos sembrar semillas de esperanza, pureza y santidad. Si la iglesia no toma medidas para corregir esos abusos, un día Dios usará al mismo mundo para disciplinar a la iglesia, como ha sucedido en diferentes lugares… Por eso meditemos y recordemos: «Cuando veas las barbas de tu vecino arder pon las tuyas en remojo…» En el remojo del arrepentimiento.
Ideas básicas de este artículo
En la iglesia evangélica se dan casos de inmoralidad entre los líderes. Estos deben tratarse bíblicamente tanto para restaurar como para disciplinar. La honestidad y transparencia en el proceso son claves para el testimonio de la iglesia.
Hay acciones específicas que deben darse por parte del liderazgo, así cuando un líder reconoce su pecado como cuando no lo quiere reconocer y lo justifica.
Preguntas para pensar y dialogar
¿Cuál es el concepto que el autor comunica con la figura de «poner las barbas en remojo»?
¿Cuáles son las acciones específicas que debe hacer un líder que ha caído en inmoralidad?
¿Cuáles son las acciones específicas que debe hacer una organización o iglesia cuando uno de sus líderes ha caído en inmoralidad y se arrepiente? ¿Se puede prescindir de alguna de esas acciones? Explique.
¿Cuáles son las acciones específicas que debe hacer una organización o iglesia cuando uno de sus líderes ha caído en inmoralidad y no se arrepiente? ¿Cuál es la responsabilidad de los líderes de esa organización o iglesia ante la comunidad creyente y la que no lo es?
¿Tiene usted a la vista un caso específico? ¿Cuáles son las acciones que deben seguirse?
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