Objetivo alcanzado

La historia del encuentro de Jesús con el endemoniado de Gadara termina con admirable sencillez. «Él se fue y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.» De este modo debería cerrar el relato de cada una de las aventuras iniciadas por Dios. Ciertamente, también el relato del recorrido de nuestras propia vidas deben tener este mismo cierre. Es una conclusión que reluce el final que probablemente tenía en mente el Señor cuando inició su intervención en la vida de este hombre, y en la vida de cada uno de nosotros.
En primer lugar, no quiero dejar de mencionar la frase que inicia la conclusión: «El se fue » Tome nota de que la frase describe exactamente lo que Jesús le había mandado a hacer. A diferencia de tantos otros relatos en las Escrituras, notamos la maravillosa ausencia de la expresión «pero» en esta oración, una expresión que tantas veces precede la abierta desobediencia del pueblo de Dios.
Este hombre seguramente no estaba de acuerdo con las instrucciones que había recibido, pues a su parecer no podía estar en mejor lugar que al lado de Aquel que le había restaurado la vida. No obstante, fue e hizo tal cual se le había mandado.Seguramente nuestro propio testimonio sería más efectivo si habláramos más de la maravillosa misericordia de Dios que estamos experimentando a diario ¡Qué precioso es cuando optamos por hacer a un lado nuestras propias preferencias y simplemente nos entregamos a hacer aquello que se nos ha mandado! Sabiendo que sus caminos no son nuestros caminos, no necesitamos concordar con las instrucciones del Señor. Ni siquiera es importante si nos sentimos a gusto con lo que nos ha pedido. En última instancia lo que tiene peso es nuestro deseo de hacer lo que él nos pide, y esto será lo que, con toda certeza, traerá abundante bendición espiritual a nuestra vida.
Lo otro que observamos en la conclusión es que el hombre se dedicó a hablar de lo que Dios había hecho en su vida. No se dedicó a tratar de explicarlo, ni tampoco a elaborar una teología de la liberación de endemoniados. Habló de la enorme misericordia que el Señor había tenido para con su propia persona. Sin lugar a duda este es el mensaje que más impacta a los demás, porque es genuino y está basado en hechos concretos en la vida de una persona conocida por todos. Tampoco puede alguién refutar la evidencia del cambio, porque está a la vista de todos. Seguramente nuestro propio testimonio sería más efectivo si habláramos más de la maravillosa misericordia de Dios que estamos experimentando a diario, en lugar de realidades abstractas que son de difícil comprensión para los demás.
Por último, observe que todos se maravillaban con su testimonio. Esta es la meta final de toda obra de Dios: que los que andan en tinieblas tengan oportunidad de ver desplegada su admirable luz. Nunca termina su intervención en la vida de un solo individuo, sino que tiene en mente llegar a tocar la vida de otros a través de esa persona, hasta que «toda la tierra» quede llena del conocimiento del Altísimo.
Usted y yo somos eslabones en algo que es mucho más grande que nosotros, un proyecto que contiene los deseos más secretos del Padre. ¡No permita que su obra se detenga en usted!
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