El cumplimiento de las promesas de Dios es un hecho. El saberlo se traduce en una actitud de firmeza.
Los desafíos de la vida nos presentan con una excelente oportunidad para desarrollar nuestro coraje
Las pruebas proveen de una excelente oportunidad para expresar nuestra inamovible confianza en Dios
El que toma con liviandad el sacrificio de Cristo corre peligro de caer en manos de un Padre celoso
La comunidad de fe existe, entre otras cosas, para ayudarnos a vivir plenamente el proyecto de Dios
Un corazón humillado es lo único que necesitamos para entrar al Lugar Santísimo








