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Predicación

Ejemplo de amor que produce conversión

15 julio, 2005515 visitas


Una vez invité a mi amigo Gabriel a que nos ayudara a mi pastor y a mí a guiar treinta vivarachos adolescentes durante toda una velada “encerrados” en el templo. A principios de la noche Gabriel me desafió a una partida de tenis de mesa en el salón de confraternidad. Nuestra partida se convirtió rápidamente en una acalorada competencia, mientras una pequeña multitud se reunía para ver cuál sería el resultado final.



Con el marcador empatado, y a solo tres puntos de concluir el juego, Tracy, una chica de octavo grado, tomó la pelota y quiso jugar a esconderla. Mi primer impulso fue irritarme. Pero entonces un pasaje bíblico que nuestro grupo había leído esa tarde me centelleó en la mente: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor” (1 Corintios 13:4-5, NVI).



Cortésmente le pedí a Tracy que devolviera la pelota, y luego Gabriel y yo bromeamos con ella hasta que al fin lanzó la bola sobre la mesa. Le agradecimos y terminamos la partida.



Horas más tarde, después de una película evangelística, nos causó una grata sorpresa ver a Tracy caminando por el pasillo con un grupo de otros seis para recibir a Cristo como Salvador. Más adelante esa misma noche, cuando nos reunimos a oír testimonios. Tracy contó su historia: “Me crié en una familia donde nadie va a la iglesia. He aprendido a llamar la atención haciendo que la gente se enoje conmigo. Pero a principios de esta noche vi algo diferente”.



Gabriel y yo nos miramos y arqueamos las cejas. “Cuando les escondí la pelota a esos chicos – dijo Tracy, señalándonos -, no se enojaron conmigo. No contraatacaron. Vi algo distinto en ellos, y ese momento decidí que deseaba tener lo que ellos tenían”.


Tomado del libro Ilustraciones perfectas publicado por Unilit. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

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