Cómo líder, sus lecciones más dramáticas y efectivas pueden ser dadas sin el uso de palabras.
Muchos esperan en su vida espiritual manifestaciones dramáticas, pero la obra de Dios es lenta.
La vida en Cristo es una relación, y debe ser conducida con confianza y pasión.
Sabiendo que Dios no tiene limitaciones para intervenir como él quiera, debemos armarnos de un espíritu abierto.
Varias tareas que la Iglesia había dejado pendientes, ahora varias iglesias las están retomando y de maneras nada convencionales, los jóvenes, juegan un papel vital...
Mensaje central: Nuestra actitud determina si los golpes de la vida cosecharán amargura o fortaleza en el corazón.





