«No es un tonto aquel que da lo que no puede retener, con tal de ganar lo que no puede perder».
Orientaciones aplicables en todas las experiencias de la vida, aun en las más difíciles.
En esta época, cuando la mentalidad capitalista también ha subido a los púlpitos y los predicadores se cotizan por la fama que reciben, resulta trascendental identificar todos estos reconocimientos como manifestaciones de la vanidad.


