Su llegada representa las mejores noticias que hayan recibido los seres humanos porque él viene para simplificar la vida, para unificar nuestro ser bajo un solo propósito, que es vivir enteramente para Dios en todo lo que hacemos.
Lo que vivimos en el plano privado de nuestras vidas incide en nuestras relaciones en el ámbito público.
La esperanza está relacionada con la seguridad concerniente al futuro y esa seguridad cristiana se basa en el glorioso regreso de Cristo.


