Alcanzar la perfección es la meta que todo discípulo tiene por delante
Para seguir a Jesús debemos darle la espalda a aquello que, en otro tiempo, considerábamos bueno e importante.
El Hijo de Dios nos llama a ser copartícipes en la vida, no espectadores pasivos.
Un discípulo debe tener conciencia de que seguir al Maestro tiene un costo.
Existe una forma muy fácil de perder a los que hemos alcanzado: dejarlos solos. ¿Qué está haciendo su iglesia para proveer un discipulado sostenible?


