Cómo líder, sus lecciones más dramáticas y efectivas pueden ser dadas sin el uso de palabras.
Jesús no podía alterar en nada el curso que el Padre había trazado para su vida, ni podía asegurar algún tipo de beneficio personal en su decisión.
El pueblo de Dios se distingue por una característica; mi trabajo es enseñar cuál es.
La religión solo promete seguridad, por el contrario, Jesús nos acompaña a enfrentar la vida con todos sus gozos y embates.
Mensaje central: Nuestra actitud determina si los golpes de la vida cosecharán amargura o fortaleza en el corazón.



