En esta época, cuando la mentalidad capitalista también ha subido a los púlpitos y los predicadores se cotizan por la fama que reciben, resulta trascendental identificar todos estos reconocimientos como manifestaciones de la vanidad.


En esta época, cuando la mentalidad capitalista también ha subido a los púlpitos y los predicadores se cotizan por la fama que reciben, resulta trascendental identificar todos estos reconocimientos como manifestaciones de la vanidad.
