La historia de la iglesia de Antioquía revela que el grado de persecución que experimenta el pueblo de Dios es un indicador seguro del nivel de madurez que haya alcanzado.
El pastor de una mega iglesia cuestiona el enfoque que le ha dado a los encuentros en su congregación.
La dependencia de Dios y el aprovechamiento de las buenas prácticas administrativas nos llevarán a decisiones valientes y bien informadas.
Un exceso de eventos ha llevado a que, en ocasiones, se fragüen los valores del Reino en el afán de servir al pueblo de Dios.
Muchas veces, el único camino para recuperar la vocación es el cambio radical.
Las actividades que forman parte de la vida congregacional deben enmarcarse dentro de un objetivo ministerial.


