Ya que el carácter del líder determina el carácter de sus seguidores, debemos asumir el compromiso de que nuestra vida sea en santidad.
Algunas actividades, que no parecen «tener nada de malo», con el tiempo, pueden llegar a ser letales.
La popularidad no siempre constituye una bendición de lo alto y las acciones de Jesús lo corroboran.
Si sus ovejas se sienten amadas y valoradas por usted, va a ser muy difícil que escuchen las propuestas de alguien que quiera llevarlos para otro lado.


