Si no creamos oportunidades para que la gente vea, escuche, toque, contemple, dialogue y reflexione, tal como se relacionaron los Doce con Jesús, no tenemos derecho a esperar más de ellos que la simple asistencia a las reuniones.
Cómo el amor del pastor por su esposa puede ayudarla a ella a derribar sus temores frente a las expectativas de la congregación.
La historia de la iglesia de Antioquía revela que el grado de persecución que experimenta el pueblo de Dios es un indicador seguro del nivel de madurez que haya alcanzado.
El pastor de una mega iglesia cuestiona el enfoque que le ha dado a los encuentros en su congregación.
La dependencia de Dios y el aprovechamiento de las buenas prácticas administrativas nos llevarán a decisiones valientes y bien informadas.
Un exceso de eventos ha llevado a que, en ocasiones, se fragüen los valores del Reino en el afán de servir al pueblo de Dios.


