La diferencia entre los que viven por fe y los que no es que los primeros no permiten que sus dudas decidan.
Es incomparable la belleza de una vida que es genuinamente espiritual y humana a la vez.
El que desee involucrarse con Cristo deberá entender que se ganará el desprecio y la condenación de los que andan en tinieblas.
El hombre sabio y la mujer entendida saben que el Señor no puede ser contenido ni explicado por los más sofisticados procesos de razonamiento disponibles al ser humano.
Recuperar el equilibrio entre el ser y el hacer es uno de los más grandes desafíos que enfrenta el hombre de estos tiempos.
Hoy iniciamos esta serie de cinco partes en la cual el autor nos invita a reflexionar acerca del amor de Dios. El amor de Dios por nosotros no es de hoy ni de ayer. Nos ha amado desde antes que viniéramos al mundo. Si Dios nos ama hoy, nos ha amado desde siempre, pues Él no cambia.


