La verdadera vida espiritual se vive con fidelidad en medio de la rutina de cada día.
Los que estamos esperando que solamente en el entorno apropiado se produzcan las visitaciones de nuestro Señor corremos el peligro de desaprovechar la mayoría de las experiencias espirituales que surgen cada día.
Es cierto que el diablo anda como león rugiente, pero la Iglesia puede avanzar confiada en medio de las tinieblas porque sabe que nadie podrá adelantar un paso sin que el Señor así lo permita.
¿Qué es lo que celebramos en esta época? Ciertamente lo que celebramos es que Dios está con nosotros, habita entre nosotros y ese hecho portentoso cambia nuestras tinieblas en luz y nuestra angustia en esperanza. ¡Gocémonos y alegrémonos!
Jesucristo es el Dios que quiso compartir su muerte con nosotros, para que nosotros podamos morir con él y compartir su vida eternamente...
Lo que vivimos en el plano privado de nuestras vidas incide en nuestras relaciones en el ámbito público.


