La finalidad de todo lo que hacemos dentro del contexto de la Iglesia es la adoración a Dios
Tenemos la responsabilidad de gestar la fe en los que vienen detrás de nosotros
En esta época, cuando la mentalidad capitalista también ha subido a los púlpitos y los predicadores se cotizan por la fama que reciben, resulta trascendental identificar todos estos reconocimientos como manifestaciones de la vanidad.
Uno debe predicar durante toda la vida y la predicación es un ministerio costoso y difícil.
Muchos predicadores poseen un conocimiento maravilloso, pero se olvidan de que su tarea es explicarles a sus ovejas cómo usar en sus vidas ese conocimiento.
Después de haber abogado por paciencia y perseverancia, Santiago le enseñó a sus lectores que lo más importante era orar. Bosquejo Sermón basado: Santiago 5.13-18.


