La restauración alcanza a los que son víctimas, pero también se extiende hacia los que han caído como fruto de su propia necedad y obstinación
La santidad, que es el resultado de una actitud de sinceridad y pureza, se impone sobre el lugar donde yace la maldad en nosotros.
Jesús desea sanar el pecado de un padre contra su hija, historia que se repite en cientos de miles de hogares en América Latina...
Las sensaciones de desánimo y frustración en la obra son normales. La sinceridad es el primer paso hacia la restauración.



