No nos engañemos, nuestro corazón tiene lugar para un solo tesoro, escojamos a Dios y no a las riquezas.
El líder sabio sabrá valorar el aporte de sus escuderos y estará dispuesto a compartir sus logros.


No nos engañemos, nuestro corazón tiene lugar para un solo tesoro, escojamos a Dios y no a las riquezas.
El líder sabio sabrá valorar el aporte de sus escuderos y estará dispuesto a compartir sus logros.
