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Predicación

Los principios básicos de la oración: el perdón (primera parte)

15 julio, 20051074 visitas


Introducción:


Este pasaje comienza con la palabra «porque». Esta palabra conecta a estos versículos con la oración del Señor. Inmediatamente después del cierre de la oración, el Señor Jesucristo explica el porqué dijo que el perdón es condicional (Mt 6.12). Esta explicación era necesaria por dos razones:




  1. La idea de que una persona debía perdonar a los demás para así ser perdonado por Dios era algo totalmente nuevo. Si bien era un concepto extraño, el propósito de su explicación era que las personas abrieran sus ojos.


  2. La idea de perdón se basa sencillamente en eso: perdonar. Dios sabe que él no puede perdonar a un corazón que no sabe perdonar. Su naturaleza de amor y justicia no le permite consentir a las pasiones del espíritu de un hombre que no perdona. Él solamente puede perdonar donde halla la misericordia y la ternura del perdón. Por tanto, Cristo tuvo que enseñar los principios básicos de la oración: el perdón (Mt 18.21–35; Mr 11.25–26; Lc 6.37, 17.3–4; Ef 4.32).


Bosquejo de la enseñanza:




  1. La promesa: perdonar a otros para ser perdonado (v.14).


  2. La advertencia: si no perdonas a otros, no serás perdonado (v.15).


Estudio #1 (6.14–15) El perdón:


Hay varios requisitos previos para poder perdonar. Para que una persona sea perdonada, debe hacer varias cosas:




  1. Debe confesar sus pecados (1 Jn 1.8–10).


  2. Debe tener fe en Dios: creer que Dios realmente lo puede perdonar (He 11.6).


  3. Debe arrepentirse (alejarse y dejar sus pecados) y volverse a Dios en un compromiso renovado (Lc 17. 3–4; Hch 3.19, 17.30).


  4. Debe perdonar a aquellos que le han ofendido (Mt 6.14–15). Guardar malos sentimientos o enojo en contra de una persona es pecado. Evidencia que una persona realmente no se alejado de sus pecados y no es sincera al buscar perdón.


Estudio #2 (6:14-15) Perdón


Existen cuatro distintas actitudes con respecto al perdón:




  1. La actitud del agnóstico o incrédulo. «Dios existe o quizás no.» Por tanto, el perdón de Dios no importa, lo que sí es esencial es que los hombres se perdonen unos a otros y se relacionen apropiadamente. Esta persona cree que el perdón de un Dios personal e invisible es algo irrelevante.


  2. La actitud de la persona remordida por su conciencia. Esta persona sabe muy poco, si es que sabe algo, acerca de un Dios personal. No obstante, está profundamente consciente de la culpa y la necesidad del perdón. Él o ella ora por perdón una y otra vez, pero nunca llega a experimentarlo o conocerlo.


  3. La actitud del religioso social. Esta persona de vez en cuando está consciente de la necesidad del perdón; por eso, hace una que otra confesión. Se siente perdonado, se levanta y se va a sus asuntos sin volver a pensar en lo que acaba de hacer. El problema con esta actitud es que la persona experimenta un perdón falso o mental. La persona visualiza a Dios como un tonto que le permite vivir como él o ella desea siempre y cuando se confiese ocasionalmente. Esta persona ignora y niega la justicia y rectitud de un Dios amoroso.


  4. La actitud de un creyente maduro. Esta persona realmente reconoce su naturaleza pecaminosa y su gran necesidad por el perdón de Dios. Por eso, vive en un espíritu de confesión y arrepentimiento que lo ayuda a conocer el perdón de Dios y la seguridad que este trae (Ro 8.2–4).

Usado con permiso,


COPYRIGHT © 1991

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