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Predicación

Los principios básicos de la oración: el perdón (segunda parte)

15 julio, 2005400 visitas



Puntos a desarrollar:



Punto 1. (6.14) La promesa: perdonar a otros para ser perdonado. La palabra «ofensa» [paraptoma] significa pecar; caer; resbalar; tropezar; desviarse de la rectitud y la verdad. Fíjese en tres aspectos.


1. Cristo da por sentado que nosotros necesitamos perdón. Esto se puede percibir en sus palabras, «vuestro Padre celestial también os perdonará». Nosotros somos pecadores; hemos transgredido la ley de Dios y necesitamos perdón. Incluso el creyente más maduro falla al mantener la ley de Dios. Todos nosotros muy a menudo pecamos, caemos, tropezamos y resbalamos.




  • Rara vez hacemos todo aquello que deberíamos hacer. Muy a menudo nos quedamos cortos.


  • Todo el tiempo nos desviamos del camino que deberíamos estar siguiendo. Nos descarriamos hacia «la zona perdida». Por eso es que necesitamos desesperadamente el perdón. Dios promete que él perdonará nuestras ofensas si nosotros hacemos algo muy sencillo: perdonar las ofensas de los demás.

2. Lo más maravilloso en todo esto es que nuestros pecados serán perdonados; estaremos absueltos de toda culpa y condenación; seremos aceptados y restaurados por Dios; tendremos la seguridad de que veremos a Cristo a cara a cara. El perdón de los pecados significa que somos liberados: liberados en esta vida para vivir en abundancia; liberados en la otra vida para vivir eternamente en perfección.


3. La única forma en que nuestros pecados puedan ser perdonados es perdonando a los que nos ofenden. Cristo promete: «perdonad a los hombres sus ofensas [y] vuestro Padre celestial os perdonará también». Perdonar a los hombres sus ofensas nos ayuda a no:




  • juzgar ni censurar.


  • amargarnos ni nos volvemos hostiles.


  • planear alguna venganza.


  • guardar malos sentimientos en contra de otra persona.


  • murmurar, chismear, o gozarnos en los rumores; al contrario, podremos corregir los rumores.


  • regocijarnos en los problemas y pruebas que enfrenta otra persona.


  • odiar, sino a amar y orar por la persona.


Fíjese en dos aspectos:




  1. Tener malos sentimientos en contra de otra persona es un pecado que mantenemos dentro de nuestro corazón. Perdonar a una persona que nos ha hecho mal es una prueba de nuestro deseo de tener un corazón limpio. Realmente queremos que Dios nos perdone.


  2. Perdonar a los hombres sus ofensas no sólo se refiere a aquello que han hecho en contra de nosotros, sino también a todas las ofensas. Mateo 5.7; Marcos 11:25; Lucas 11.4, 17.4; Colosenses 3.13


Usado con permiso,


COPYRIGHT © 1991

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