Bosquejo de sermón Compartido por: Juan Pablo Bongarrá, pastor de la Puerta Abierta, Buenos Aires, Argentina Texto bíblico: Hebreos 11.5–6 (con Génesis 5.18–24) Mensaje central: La tarea del predicador consiste no solo en exponer la Palabra sino también, fundamentalmente, en agradar a Dios.
A veces el pecado no es enojarse, sino ¡no enojarse!
«Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.”». Lucas 2.11–14 - NVI
«Elisabet, llena del Espíritu Santo, exclamó: —¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el hijo que darás a luz! Pero, ¿cómo es esto, que la madre de mi Señor venga a verme?». Lucas 1.41–43 - NVI
«De sus tronos derrocó a los poderosos, mientras que ha exaltado a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes, y a los ricos los despidió con las manos vacías!». Lucas 1.52–53 - NVI




