Cuando el pequeño Misha terminó su historia, sus ojitos brillaban llenos de lágrimas que empapaban sus mejillas; se tapó la cara, agachó la cabeza sobre la mesa y sus hombros comenzaron a sacudirse en un profundo llanto.
La mayoría de los pastores disfrutan el predicar. Aun más, la mayoría disfruta las horas de preparación invertidas en sus comentarios, diccionarios, etc., en ese apasionante trabajo de la investigación Bíblica y luego la preparación devocional del sermón. ¿A qué se debe, entonces, que escuchamos tantas quejas sobre la predicación, provenientes de los mismos pastores?
Que Dios enviará a su hijo a que naciera en un pesebre fue un acontecimiento sobrenatural que no se esperaba.
Sermón basado en Mateo 1:18-25
En la experiencia pastoral ronda el sentimiento de fracaso. Los que no logran que su iglesia crezca experimentan fracaso porque no logran números; Este es solo uno de los muchos ejemplos de este sentimiento.. Una pareja pastoral abre su corazón para contar sus experiencias. La primera parte es presentada por él, la segunda por ella.
Tener alguien en quien podemos realmente confiar nos da seguridad, pero ¡qué triste es cuando no se cuenta con nadie en quien poner nuestra confianza! Pero si conociéramos realmente a Dios, entonces sabríamos por experiencia cuánto podemos confiar en él. Conoceríamos a alguien en quien realmente sí podemos confiar a ciegas.




