Los últimos tiempos y sus aconteceres han cautivado siempre la atención de la iglesia. La vehemencia de su tratamiento ha llevado no pocas veces a la división y el rencor permanente, no hay duda que estos deben ser analizados a la luz de la Palabra...
Posmilenarismo es el punto de vista sobre las últimas cosas que sostiene que el Reino de Dios está ahora siendo extendido en el mundo, a través de la predicación del evangelio y la obra salvadora del Espíritu Santo en los corazones de los individuos...
El retomo de Cristo será precedido por ciertos signos: predicación del evangelio a todas las naciones, conversión de la plenitud de Israel, gran apostasía, gran Tribulación...
Esta bien que nos preguntemos qué es la misión de la Iglesia. Cada uno de nosotros debe hacerse esta pregunta. Y no una vez, sino tal vez repetirla en las diferentes etapas de nuestra vida, ante las circunstancias cambiantes de la Iglesia, de la sociedad, y del mundo en general.
Lo que ha recibido Latinoamérica acerca del Señor Jesucristo.
Su ministerio ha cambiado mucho", dijo uno de nuestros ancianos. "No es tan duro como antes". Nuestra nueva iglesia había estado funcionando alrededor de dos años cuando este comentario me sorprendió. Por supuesto, asentí y volví a casa tratando de entender lo que realmente me había querido decir este hermano. La semana siguiente escuché algunas de las cáseles de los sermones de mi primer año y encontré que por entonces exhortaba fuertemente a las personas, instándoles a cambiar. Faltaban palabras de aliento. Había llegado a esta ciudad después de enseñar ocho años en una Escuela Bíblica. Con un grupo de dieciocho personas habíamos comenzado a reunimos en una sala de conferencias. Naturalmente, hice lo que mejor sabía hacer: enseñar. Comencé una serie los domingos por la mañana, otra por la tarde y una más los jueves. No me había dado cuenta de la falta de equilibrio en mi énfasis. Ansiaba edificar una iglesia modelo que tuviera una reputación de santidad. Recordaba aquella iglesia grande de donde había salido, en que la congregación recibía buena enseñanza, era disciplinada, amante del Señor y obediente. Estaba decidido a crear lo mismo aquí, lo que me impulsó a promover normas estrictas. Las Escrituras constituían una ley implacable y todos los domingos señalaba las faltas de su cumplimiento. Quizá tomé demasiado en serio a Martín Lutero, cuando dijo aquello de que "si quieres predicar el evangelio y ayudar a la gente, debes ser cortante y frotar sal en sus heridas, mostrando lo que perturba la




