Dios no ha prometido inmunidad al que se causa daños físicos y mentales en pro del Reino. El ministro que descuida su salud no queda excepto de enfermedades. De su propia experiencia, y debido a la enfermedad del corazón que sufrió, el autor nos comparte esta interesante reflexión...
Coordinar un casamiento puede resultar causador, pero también es un ministerio encantador.
Al reflexionar acerca de la administración integral de la vida pastoral, uno siempre se enfrenta a la idea de varias áreas que funcionan al mismo tiempo. La simultaneidad de las distintas realidades en el liderazgo pastoral forma una trama muy compleja. Para esto se necesita una gran dosis de equilibrio y la habilidad que se logra con experiencia, sin obviar las naturales tensiones. Es por eso que a menudo se "rompen platos" en el camino de un ministro.
Fue Albert Einstein quien, al descubrir algunos de los grandes misterios del universo, se dio cuenta de la gran disparidad que hay entre nuestro pensar y el pensamiento de Dios. El reconoció la necesidad de una «metamorfosis mental». Einstein dijo: «Quiero pensar los pensamientos de Dios tras El, pues todo lo demás es detalle». Reconoció lo que Isaías había aprendido 2.500 años antes, que los pensamientos de Dios no son como los nuestros, ni los caminos de Dios parecidos a los de nosotros (Is. 55.8).
Nada mejor de que una iglesia, ya sea a escala local, distrital o nacional, sepa imprimir el sello de su voluntad a todo. H.F. Kerfoot dice: «Se llama reglas parlamentarias al sistema de normas por las cuales una asamblea deliberativa se gobierna». Otro erudito en la materia comenta: «Las reglas parlamentarias son la defensa de los miembros de una asamblea deliberativa».
El área de la mayordomía provee un ejemplo llamativo de la forma en que una nueva clase de liderazgo fue capaz de llevar a la congregación a una nueva y significativa dimensión de la vida y experiencia cristiana.




