Es en la Iglesia de Jesucristo que se debe superar los efectos del pecado y vivir la restauración de la relación hombre-mujer según la intención de Dios en la creación: una sola humanidad bajo la soberanía de Dios, dividida en los dos sexos. Una comunidad en la cual personas de los dos sexos se relacionan como hermanos y hermanas, de igual a igual; que se complementan y se sirven mutuamente con el uso de sus dones y capacidades.
Se señala que el sobrepeso está asociado a riesgos de salud. Para prevenirlo se ofrece una fórmula para conocer su rango y algunas recomendaciones de actividad física y alimentación.
Ofrece principios que deben dirigir a la consejera cuando atiende un caso de bulimia o anorexia nerviosa. Para ello presenta la experiencia de una mujer que sufrió de bulimia a fin de ejemplificar lo que le ayudó a salir de la crisis de esa patología.
Un veterano del ministerio pastoral comparte su perspectiva acerca de este tema
Actualmente la iglesia evangélica latinoamericana juega intencionadamente un papel en la política. El autor interpreta que es el crecimiento numérico de la iglesia el que ha contribuído a la participación política del pueblo evangélico, pero lamentablemente este crecimiento no ha significado un énfasis de fe y de vida de la iglesia. Las experiencias política-iglesia en latinoamérica han sido desfavorables, esto por falta de preparación responsable de aquellos que representan a la iglesia. Por lo cual urge establecer criterios para reivindicar la participación del pueblo evangélico en la política latinoamericana.
Dios trabaja mediante personas sumamente educadas, consistentemente fieles, bien preparadas y ubicadas en importantes posiciones pero, más a menudo, Dios usa gente común y corriente para que sea su gente verdaderamente influyente. El usa personas que suelen resistirse al comienzo, personas que no cumplen requisito alguno, personas que empiezan tarde y hasta aquellas que antes lo echaron todo a perder. Toda persona que lo desea puede ser influyente en la vida de otras personas, las características que se necesitan todos las podemos desarrollar con el estímulo muto de uno al otro y la ayuda continua de Dios.




