Andar en el Espíritu no es hacer de los creyentes una suerte de «idiotas útiles», sino amar y defender la vida, promover y practicar justicia, defender el derecho y tejer espacios de solidaridad humana en los que todos sean valorados y tratados como imagen de Dios.
Después de haber abogado por paciencia y perseverancia, Santiago le enseñó a sus lectores que lo más importante era orar. Bosquejo Sermón basado: Santiago 5.13-18.
Como formadores de vidas el Señor nos llama a prestar más atención a nuestro andar personal que a los apuntes que queremos compartir con los que están a nuestro cargo.
Deberíamos poder distinguir entre el paraíso que prometió Jesús al ladrón colgado de la cruz y el reino de Dios.
Una de las principales razones por las que Dios nos va a permitir disfrutar de la prosperidad es para poder compartirla. ¿Por qué nos resulta tan difícil no ser egoistas?
¿Por qué es que Dios permite estas cosas? Más específicamente, ¿por qué es que la adversidad ataca tantas veces a los creyentes?




