Bosquejo de sermón basado en Génesis, capítulo 30.
Elías experimentó el profundo desánimo que ocasionalmente acompaña a quienes sirven al Señor. En la ministración que recibió del Altísimo encontramos importantes pistas para superar esta condición.
Este modelo de formación de nuevos líderes ha tomado fuerza en los últimos años. Muchos lo avalan y hay otros que lo desacreditan.
El paso de los años nos invita a evaluar nuestras prioridades y aprovechar mejor nuestros recursos.
Tenemos que aprender, como dice aquel viejo proverbio, que mejor que darle pescado a la gente es enseñarles a pescar. Si usted le da pescado a alguien, lo va a alimentar por un día. Pero si le enseña a pescar, esta persona va a poder alimentarse a sí misma por el resto de su vida.
El liderazgo debe actuar siempre como un elemento integrador y motivador del grupo. De modo que si los líderes están unidos el grupo tenderá a lo mismo.




