Preste atención a las palabras de Dios
Mi hija de cinco años, Bárbara, me había desobedecido, y yo la había enviado a su dormitorio. A los pocos minutos entré a su cuarto para hablar con ella acerca de lo que había hecho.
– Mamita, ¿por qué hacemos cosas malas? preguntó con ojos llorosos.
– A veces el diablo nos dice que hagamos algo malo contesté y lo escuchamos. Debemos entonces escuchar la voz de Dios.
– ¡Pero Dios no habla alto!- sollozó ella.
Tomado del libro Ilustraciones perfectas publicado por Unilit. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.


