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Liderazgo

¿Qué grado de pureza debe tener un líder de iglesia para llegar a ser una persona de integridad?

15 julio, 20051295 visitas

¿Es visible la integridad? ¿Puede usted reconocer a un líder que tiene integridad? Chuck Swindoll responde: – Se siente algo sólido con una persona de integridad. Esa es la idea que da la raíz hebrea, que hay algo sólido, sustancial. No se trata de algo superficial.


En el nuevo Testamento, el apóstol Pablo le recomienda a Tito que los ancianos y obispos sean “irreprensibles”; sin embargo, todos somos pecadores. ¿Cuán puro necesita ser un líder? La palabra “irreprensible” da inicio a esa lista. No creo que podamos tomar esa palabra como que significa simplemente “sin reprensión, sin pecado”; en ese sentido, nunca he conocido a nadie que sea irreprensible. Ciertamente, yo no lo soy. El punto es que cuando fracasemos, lo confesemos. Integridad significa que no escondemos nuestros tropiezos, que no actuamos como si no hubiésemos tropezado.


Por supuesto, existe un punto dentro de la gama del pecado donde ocurre la descalificación para el liderazgo en la iglesia. Cuando pecamos y podemos vivir con ello, entonces estamos en problemas.


¿Hasta qué grado cuenta la actitud de la persona hacia el pecado para dicha descalificación?


Pablo dice: “… no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”. Estoy convencido de que ciertos pecados revelan una ruptura tal en la integridad, que la persona que ha caído queda descalificada para volver a ejercer un liderazgo prominente.


No creo que actos repetitivos tales como la inmoralidad sexual o el encubrimiento sean sólo cuestión de pecado. Creo que revelan una falla en el carácter. Las personas dicen: “Bueno, ¿y acaso no se perdonan los pecados?” Claro que sí. Pero creo que ya no se trata de una cuestión de perdón; dicha persona carece de la sustancia que se requiere para ese oficio.


La única razón por la que puedo sentarme en esta habitación, vestido y en mis cabales es que he recibido el perdón absoluto de Jesucristo. Pero para las personas que ejercen un liderazgo prominente existen requerimientos aún más estrictos. Como dice Santiago, seremos juzgados “sin misericordia”.


Pero, ¿qué del rey David en el Antiguo Testamento?


Ese incidente es el único caso en las Escrituras donde un líder culpable de conducta inmoral pudo permanecer en su mismo papel de liderazgo prominente. Pero después del incidente con Betsabé, su vida se volvió agria. Fue confrontado y salió limpio; sin embargo, perdió en el campo de batalla, y su familia enloqueció. Nunca volvió a alcanzar el pináculo al que una vez había llegado.


Eso me angustia.


También me obsesiona el hecho de que a ninguna otra persona en las Escrituras con una posición de liderazgo prominente, que cometió pecado sexual, luego se le permitió volver a dicha posición.


¿Ante quién debe rendir cuentas un líder?


En mi caso, he seleccionado cuidadosamente a tres hombres con quienes me reúno periódicamente. En nuestras reuniones hay confianza, objetividad y libertad. El propósito de reunirnos no es sólo el de concentrarnos en el pecado, sino también ser amigos. No sólo es beneficioso para mí, sino también para los demás.


Generalmente soy responsable ante mi personal y, oficialmente, ante nuestra junta de ancianos, aunque cuanto más grande se hace ésta, tanto más difícil se torna manejar la situación. A algunos miembros de la junta no habría nada que no les dijera, pero no tengo tanta confianza con otros.


Ciertamente, también soy responsable ante mi esposa y ante nuestros hijos mayores. Toda la familia Swindoll tiene la libertad de poder tratar cualquier área o de ofrecer consejo. Admito que ocasionalmente hay cosas dolorosas de oír, pero el estar en el ministerio no me exonera de hablar claro en mi casa; es más, es algo que se requiere hacer.


Al seleccionar a las personas ante quienes seremos responsables, ¿no es una tentación elegir a aquellas que tengas nuestros mismo puntos de vista?


Estoy totalmente de acuerdo. Me encanta escuchar que me digan sí a todo. Pero necesito a personas tales como el hombre que se acercó a mi escritorio hace varios años. Era un tipo muy delgado, que me miró directo a los ojos y me dijo: “Swindoll, ¿tiene usted a alguien que venga hasta este escritorio, lo mire directo a los ojos y le diga, ‘¡tonterías!’? (Sólo que él no dijo la palabra ‘¡tonterías!’)”.


“Sí”, le respondí. “Tengo varias personas que lo hacen”.


“Bien”, me dijo. “Veo que estamos creciendo muy rápido, y en verdad me asusta que usted pueda quedarse solo en esta oficina y comenzar a creerse sus propios cuentos”.


Tengo a mi alrededor un grupo de personas muy pequeño a las que voluntariamente les expongo mis pensamientos más íntimos. Con ellas se ha ido estableciendo a lo largo de los años un alto grado de confianza mutuo.


Para comentar




  • ¿Cómo podemos determinar si alguien es una persona de integridad?


  • En su iglesia, ¿qué pecados descalifican a una persona para el liderazgo?


  • ¿Cómo podemos, como equipo de líderes de iglesia, crecer en responsabilidad unos con otros?


  • A menudo, los pecados espirituales como el orgullo y la pereza no son controlados entre los líderes de la iglesia. ¿Cuáles son algunas maneras en que podemos desafiarnos unos a otros en éstas áreas?

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