¿Sentimientos egoístas?
Trabajar o no fuera de la casa es siempre una decisión difícil que depende de las circunstancias de cada pareja. Dios se ocupa de nosotros en forma particular y nos guía a lo que es mejor para nuestras vidas.
Cuando escogemos quedarnos en casa, porque consideramos que es la opción más acertada para nuestra familia en ese momento, debemos confiar entonces en la provisión y el cuidado de nuestro Dios. He conocido a muchas mujeres que han levantado a sus hijos y luego han estudiado o se han desarrollado en el campo de su interés.
Las motivaciones que nos animan y la consistencia con nuestros propios sueños, nos hacen mantener las expectativas hasta cuando podamos alcanzarlos. El tiempo en casa nos puede dar la tranquilidad necesaria para leer o formarnos en algún área del saber que nos guste particularmente; también desde casa podemos entrar al «mundo virtual» y recibir gran cantidad de información que luego podremos utilizar en un trabajo, si es que así lo decidimos. Tener las prioridades claras nos ayuda a no desesperar.
Es muy importante que cada una considere su propia situación sin criticar a otras mujeres que toman decisiones diferentes a las nuestras; recordemos que Dios trabaja con cada caso en forma particular. Anímate y mantén tus metas claras para cuando llegue tu tiempo.
©Mujer Líder/ Edición octubre diciembre de 2004/ Volumen II Número 3
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