Engaño

Nuestra actitud frente al pecado debe siempre ser de rechazo, nuestro esfuerzos deben enfocarse en dejarlo de lado y en su lugar vestirnos de santidad de tal forma que nuestra manera de actuar sea agradable al Señor. La tarea no es fácil pues como leemos en el Salmo 36.1-2 nuestro pecado nos engaña de tal forma que a veces es difícil incluso poder notarlo. Es por esto que debemos someternos al Señor para que por medio de la obra de su Espíritu en nosotros y el apoyo de nuestros hermanos y hermanas en Cristo podamos despojarnos de todo aquello que nos aleja de nuestro Padre.
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