El amor, por ser susceptible, lo absorbe. En un punto de convergencia en una colina llamada Calvario, Dios renunció a uno por el bien del otro.
La cruz encierra un doble significado: por una parte, es la base de su justificación, por la que se arregla su vida pasada frente a la justicia de Dios; y por otra, es el fundamento de su santificación, por la que se gobierna su vida según la voluntad de Dios...
Aunque «La tía Anne», experta en pretzels alcanzó la cima del éxito empresarial, ella también ha transitado por los oscuros valles de la tragedia y desolación. Hoy en día enfoca sus esfuerzos en ayudar a otras personas que están sufriendo a que compartan sus historias y hallen sanación.
Las lágrimas son un regalo de alto, una forma de liberar presiones y experimentar la sanidad que solamente Dios puede dar. Varones, ¡no se priven de está bendición!
Hoy iniciamos esta serie de cinco partes en la cual el autor nos invita a reflexionar acerca del amor de Dios. El amor de Dios por nosotros no es de hoy ni de ayer. Nos ha amado desde antes que viniéramos al mundo. Si Dios nos ama hoy, nos ha amado desde siempre, pues Él no cambia.
La vida entera de Jesús fue una lección de humildad. Él la enseñó no sólo de palabra sino, sobre todo, con su ejemplo y su conducta, desde su nacimiento hasta la tumba.


