Muchos matrimonios sufren de los llamados «problemas sexuales» o la «incompatibilidad sexual». El Dr. Wayne Mack presenta algunas razones de la «incompatibilidad sexual» y una perspectiva bíblica de las relaciones sexuales. El artículo se ha dividido en dos partes, en la primera, el autor considera las culpas no resueltas y aquellos problemas que aparentan ser de naturaleza sexual pero no lo son. En esta segunda parte, el autor considera la tercer causa, la ignorancia, además ofrece algunas sugerencias específicas y prácticas para desarrollar la unidad en esa área.
La vida está llena de situaciones negativas. El drama puede ser otro. Pero la soledad, la pérdida, el sacrificio, la negación, el abandono, son todos parte de la vida de cientos de personas. ¿Por qué no aceptar la renuncia del homosexual a una práctica que Dios condena, y enseñarle un camino mejor, como es la experiencia más plena del conocimiento de Su Amor?
Siempre digo a las parejas que es natural, es hermoso que ellos deseen ardientemente tener relaciones con su novia a medida que van creciendo en unión y amor. Es como la comida, cuando se tiene hambre y se siente el aroma de la carne sobre las brasas el deseo aumenta, y al fin, cuando todo está preparado, ¡cómo se disfruta! Sin embargo, si no se espera y come antes de estar cocinada, lo que hubiera sido riquísimo termina siendo de poco agrado. Lo mismo pasa con el sexo.
Muchos adolescentes se entregan a la relaciones sexuales prematuramente buscando el amor que no recibieron de sus padres y madres.
La autora, una psiquiatra brasileña, escribe desde una perspectiva Bíblica sobre la homosexualidad. La Dra. Carvalho ofrece ayuda después de que el homosexual admite su pecado, lo confiesa a Dios y se arrepiente. La ayuda se presenta en forma de sugerencias en cuanto a los «frutos dignos de arrepentimiento» (Lc. 3:8), es decir cómo aconsejar y ayudar al que desee abandonar el pecado por completo y aceptar su rol como hombre o mujer, según el caso, al entender que esta actitud de vida no es bien vista a los ojos de Dios.
Somos critaturas mezquinas, tentamos con el alcohol, el sexo y la ambición, pero eludimos el gozo infinito que se nos ofrece somos demasiado fáciles de complacer. C.S. Lewis


