Siempre digo a las parejas que es natural, es hermoso que ellos deseen ardientemente tener relaciones con su novia a medida que van creciendo en unión y amor. Es como la comida, cuando se tiene hambre y se siente el aroma de la carne sobre las brasas el deseo aumenta, y al fin, cuando todo está preparado, ¡cómo se disfruta! Sin embargo, si no se espera y come antes de estar cocinada, lo que hubiera sido riquísimo termina siendo de poco agrado. Lo mismo pasa con el sexo.
Muchos adolescentes se entregan a la relaciones sexuales prematuramente buscando el amor que no recibieron de sus padres y madres.
La autora, una psiquiatra brasileña, escribe desde una perspectiva Bíblica sobre la homosexualidad. La Dra. Carvalho ofrece ayuda después de que el homosexual admite su pecado, lo confiesa a Dios y se arrepiente. La ayuda se presenta en forma de sugerencias en cuanto a los «frutos dignos de arrepentimiento» (Lc. 3:8), es decir cómo aconsejar y ayudar al que desee abandonar el pecado por completo y aceptar su rol como hombre o mujer, según el caso, al entender que esta actitud de vida no es bien vista a los ojos de Dios.
Somos critaturas mezquinas, tentamos con el alcohol, el sexo y la ambición, pero eludimos el gozo infinito que se nos ofrece somos demasiado fáciles de complacer. C.S. Lewis
Todos conocemos los estereotipos sobre las mujeres y el sexo: están menos interesadas que sus maridos en el sexo, prefieren los aspectos románticos a los físicos y se encienden por el tacto más que por la vista.
El abuso sexual de los niños un cáncer moral que no se ve.


