Cuando hablamos del ministerio juvenil efectivo no me refiero a tener un grupo multitudinario ni exclusivamente a un tipo de crecimiento numérico. Los números pueden ser un elemento de evaluación importante pero no son "el" núcleo del ministerio juvenil efectivo.
Muchas veces, el supuesto problema con los jóvenes no es problema de los jóvenes sino de la iglesia misma; sus moldes, prácticas, el ambiente y falta de entendimiento de la etapa importante en la cual se encuentran los muchachos.
Hace poco un joven pidió consejos para un problema que no podía vencer. Decía: «Ya no puedo más. La tentación es demasiado fuerte. Pareciera que no hay victoria para mí; sólo derrota continua. Debe de ser el demonio». En este artículo mi propósito es explicar uno de los principios bíblicos para ayudar a este joven y a otros miles que piensan que no pueden vencer la tentación.
Esta es la tercera entrega de la serie dedicada a la formación del liderazgo juvenil. La segunda parte nos dio una serie de rasgos que el líder debe tener como fruto de la acción del Espíritu en su vida. Este artículo revisa una serie de aspectos que nos ayudarán a discernir seriamente si estamos operando en las fuerzas de la carne o en las del Espíritu.
Muchos líderes conocen poco la trágica realidad de la juventud; se han expresado públicamente y en privado con actitudes que hacen que el joven nunca se acerque a ellos para confesar y ser restaurado. ¿Cómo ayudar, prácticamente, cuando alguien ya ha caído y necesita ayuda pastoral?
¿Se masturban los hombres y mujeres cristianos? ¿Cómo puede un hombre o una mujer cristiana salir de la masturbación? El autor John White explica cómo se debe percibir la masturbación y varios consejos bastantes prácticos para salir de ella.


