Actualmente, miles de adolescentes en América Latina quedan embarazadas, y muchas de ellas asisten a la iglesia. ¿Cómo puede un líder expresar la desilusión por el pecado de una joven pero al mismo tiempo demostrar compasión, amor y esperanza? El siguiente artículo lo ayudará, como líder de su iglesia, a enfrentar un embarazo adolescente y a descubrir las lecciones que puede aprender de esta situación.
Con este iniciamos una serie de cuatro artículos dedicados a la formación del liderazgo juvenil. Esta serie se ha preparado para ser usada como herramienta para reuniones regulares de equipo o seminarios de capacitación. El liderazgo juvenil determina mucho el crecimiento de la iglesia, por lo cual, es imperativo formar a un siervo al dedicarnos a formar a un líder.
Recomendaciones a los pastores jóvenes de un pastor veterano, que por su ministerio evangelístico es conocedor de la vida y ministerio de cientos de pastores y líderes cristianos.
Dios está llamando jóvenes a hacer crecer el Reino y ellos están respondiendo. Cada uno lo hace de una forma muy peculiar según los dones que Dios les ha dado. Ellos entienden a su generación y visualizan nuevas maneras creativas de alcanzar a su generación. ¿Haremos nuestra parte para ayudarlos a cumplir la misión de Cristo? ¿Vamos a sostenerlos económicamente, orar por ellos, animarlos? ¿Cuál debe ser nuestra parte en la formación de la nueva generación? ¿Dedicaremos tiempo para discipularlos? ¿Invertiremos recursos para que ellos tengan la oportunidad de recibir estímulo y formación? ¿Les daremos la posibilidad de equivocarse? ¿Estaremos abiertos para compartir con ellos las grandes lecciones de la vida que hemos aprendido en la lucha, siendo honestos respecto a nuestras debilidades y errores? ¿Estaremos dispuestos a reconocer que toda formación sólida requiere tiempo, y no pretender que logren nuestra madurez en apenas unos meses?
Continuamos con la serie dedicada a la formación del liderazgo juvenil. En la primera parte, para que el líder, como siervo de Dios, pueda desarrollar personas para presentarlas perfectas en Cristo, se dieron principios básicos para que desarrolle su tarea formadora. En esta segunda entrega el autor ofrece una serie de rasgos que el líder debe tener como fruto de la acción del Espíritu en su vida.
¿En qué están nuestros adolescentes cuando vienen a la cena del Señor o en el tiempo de adoración? ¿Escuchan la predicación? Así es como los muchachos entran y salen de la iglesia y rara vez sabemos qué pasa en su interior.


